martes, 9 de agosto de 2011

Evolución de las Empresas.

Negocios y economía.
Telecomunicaciones.
Evolución de las Empresas.
05-02-2011.
Nuestra época se caracteriza por ser extraordinariamente cambiante. La identificación y análisis de múltiples variables es fundamental para la toma de decisiones, especialmente en un sector tan dinámico como el de las telecomunicaciones, en donde la información y la experiencia humana son vitales, por cuanto el conocimiento se crea cuando se combina ambas para aumentar aún más su valor.

A medida que las empresas evolucionan y pasan de ser entidades competitivas independientes, que actúan en función de los proveedores, a ser grupos enfocados hacia el conocimiento y orientados hacia el cliente, van aflorando los rasgos que caracterizan a todas las empresas. De estas características, dos que sobresalen son el grado de autogestión que permiten a sus departamentos internos y el valor que la empresa añade a los productos a través de sus acciones.

En términos de control de gestión, las empresas cubren un espectro que va desde las totalmente jerarquizadas, con todo el poder de toma de decisiones concentrado en los escalones de gestión más altos, hasta aquellas totalmente autogestionadas, en las que las decisiones las toman jefes de menor rango, sobre una base de igual a igual, con instancias de control y coordinación altamente especializadas en los asuntos empresariales.

Una empresa gestionada jerárquicamente es eficaz cuando sus competidores y sus clientes también están gestionados jerárquica mente, aunque si los clientes o los competidores han adoptado el modelo de gestión de igual a igual, tienden a ver a los directivos de la otra empresa como ineficaces e ineficientes. Cuando todas las decisiones deben pasar a través del cuello de botella de la gestión jerárquica es difícil conseguir una respuesta rápida a preguntas sobre servicios o sobre alguna amenaza de la competencia.

Por el contrario, las entidades autogestionadas suelen maniobrar más rápidamente, toman decisiones más eficazmente y responden a las amenazas competitivas y a las peticiones de los clientes más ágilmente que las empresas jerarquizadas. Su reto es el de la comunicación con otras empresas. Al no disponer de una autoridad centralizada, las comunicaciones con empresas similares pueden verse dificultadas.

Por otro lado, se puede añadir valor a los productos de una empresa de formas diferentes, que van desde un simple lugar para venderlos (valor añadido mínimo) hasta una integración de servicios que ayude a los clientes a posicionar en el mercado productos y servicios para sus propios fines competitivos. Por ejemplo, una empresa de telecomunicaciones puede suministrar solamente acceso y transporte, en cuyo caso su valor añadido es mínimo, pero también puede facilitar servicios de consultoría que ayuden a sus clientes a seleccionar soluciones tecnológicas óptimas. En este caso, el valor añadido es sustancial y la valía de la empresa, a los ojos de sus clientes, se realza.

A medida que las empresas evolucionan hacia una economía orientada a la información, el grado en el que posean las dos características expuestas permitirá clasificarlas según un grupo limitado de modelos de conducta.

Estos modelos son útiles para analizar empresas porque la simple combinación del grado de independencia de una gestión empresarial y del valor que la empresa consigue añadir es suficiente para indicar su naturaleza, los servicios que proporciona y los clientes a los que espera satisfacer.
Por: Ing. Hjalmar A. Ruiz Tuckler.
Consultor.

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